Geografía

El término municipal se localiza, desde el punto de vista geomorfológico, en zona de penillanura, es decir, terreno poco accidentado y muy erosionado, con un relieve algo ondulado. La red fluvial que cruza el término municipal es poco importante, algunos arroyuelos que desembocan en el río Tamuja.

El clima es de tipo mediterráneo subtropical. La temperatura media anual es de 16,1ºC. Los inviernos suelen ser suaves, con una temperatura media de 7,9ºC en los meses de diciembre y enero. El verano es seco y caluroso con una temperatura media de 24,6ºC en los meses de julio y agosto. La precipitación media anual es de 582mm, siendo la estación más lluviosa el invierno (223,7mm) y la más seca el verano (36,8mm).

La formación vegetal autóctona es del tipo durilignosa con un bosque esclerófilo mediterráneo representado por la encina y el alcornoque, junto a otras especies que componen el matorral típico como la jara, aulaga, cantueso, etc.

El municipio vive en su mayor parte del sector agrario, al que se dedica el 75,1% de su población activa, seguido de los servicios, sector este que acoge al resto de la población (21,6%), y escasamente de la rama industrial (3,4%).

La superficie labrada, debido al raquitismo de los suelos, no alcanza más de un 21,6% de su término. Entre los cultivos, sobresalen los herbáceos (90,4% de la superficie labrada) y el olivar (8,6%). El regadío es prácticamente inexistente, tan sólo algunos huertecillos que se surten de los pozos.

El resto de las tierras tiene un aprovechamiento exclusivamente de pastos (74,7%), dado que la superficie dedicada al sector forestal es insignificante (3,9%).

La carga ganadera alcanza una densidad de 19,5 UGM por cada 100 ha. de superficie, estando conformada mayoritariamente por el bovino (81,6%) y en menor medida por el ovino (1,3% del total de UGM), caprino (0,3%) y los animales domésticos para el consumo anual familiar.

Como zona de penillanura, domina la gran propiedad, con explotaciones medias que superan las 35 ha. de superficie. Las explotaciones inferiores a las 5 ha. no llegan al 20% del total. Consecuencia de todo ello es que las parcelas por explotación no son muy numerosas (7,9).

La escasa rentabilidad del sector agrario, fundamentalmente ganadero, junto al tipo de explotación extensiva que necesita poca mano de obra provoca una de las tasas de paro más altas de Extremadura, alcanzando a más de la mitad de la población activa (56,6%).